Traducción en YouTube

¡Buenas tardes a todos!

En vista de los cambios que se están produciendo a la hora de usar YouTube y de cómo estos también afectan al mundo de la traducción de una manera bastante positiva, he decidido dedicar una breve entrada en la que os hablaré de algunos traductores que se han animado a usar esta herramienta para brindarnos contenidos muy interesantes. ¡Tomad nota! 😉

Todo el mundo que esté familiarizado con el mundo de la traducción se habrá percatado de que muchos profesionales de este sector se caracterizan por tener una gran actividad en las redes sociales y una fuerte presencia en Internet. Aunque esto puede llegar a ser muy útil a la hora de promocionar tus servicios y de crear tu marca personal, también lo puede ser para establecer relaciones con otros colegas del sector. No es de extrañar, por tanto, que la red se halle plagada de blogs sobre traducción y que Facebook o Google+ alberguen cada día más comunidades integradas por traductores profesionales y estudiantes de TeI en las que se producen intercambios de opiniones sobre diferentes cuestiones y donde se publican, casi a diario, noticias relacionadas con la profesión, dudas u ofertas de trabajo.

No obstante, la proliferación de videoblogs en el último año y la gran variedad de canales existentes con una temática muy variada que podemos hallar en YouTube, han producido que esta plataforma se alce como una especie de segunda televisión en la que el usuario es el que elige el contenido a la carta según sus gustos y preferencias.

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la luz de estos significativos cambios a la hora de usar este medio, algunos traductores, con bastante perspicacia, han decidido abrir sus propios canales dedicados a informar sobre la profesión a todos aquellos interesados en la materia. Aunque ahora mismo no existen muchos traductores que se hayan animado a crear este tipo de canales, hay algunos que emprendieron la aventura hace ya algunos unos meses.

Trágora Formación:
Los #HangoutsTrágora son conferencias sobre traducción o interpretación totalmente gratuitas que se publican con una periodicidad quincenal. En estos vídeos encontraréis entrevistas en las que se tratan aspectos muy interesantes sobre la traducción: herramientas para traductores, situación del mercado para las diferentes especialidades existentes, experiencias de otros compañeros o consejos para los futuros traductores. Hay una gran cantidad de vídeos bastante útiles e interesantes, por lo que os recomiendo que dediquéis un par de días para visualizarlos todos.

El café de la tarde: 
Alejandra Durán, traductora guatemalteca, lleva ofreciéndonos desde hace varios meses entrevistas de las que se pueden beneficiar tanto profesionales como estudiantes. Lo más interesante es que no sólo encontraremos entrevistas a profesionales españoles, sino también sudamericanos, por lo que puede resultar bastante curioso ver cómo se vive la profesión en diferentes países.

The Translation Show:
Rafael López y Damián Santilli nos presentan este canal orientado a traductores e intérpretes en el que encontraremos literatura recomendada para traductores, noticias o entrevistas a otros colegas de la profesión.

Sin duda, es una iniciativa digna de admiración, pues todos sabemos que la edición y la preparación de las entrevistas y de los temas a tratar en cada vídeo, requieren una inversión de tiempo y esfuerzo que seguro que todos agradeceremos.

¿Alguien más se anima a abrir un canal en YouTube? 😉

VIII Encuentro profesional de edición y traducción

¡Hola a todos los lectores!

Antes de ayer, viernes 5 de mayo, tuvo lugar en el Centro Andaluz de las Letras de Málaga el VIII Encuentro profesional de edición y traducción organizado por los coordinadores del Máster Universitario en Traducción para el Mundo Editorial y ACE Traductores.

Aunque no puede quedarme hasta la última ponencia, tuve la suerte de poder asistir a la primera de ellas y a la mesa redonda, así que hoy os traigo un resumen de ambas. Si a alguien le apetece complementar la información, puede hacerlo dejando un comentario en la entrada 🙂

La primera ponencia corrió a cargo de dos traductores, Blanca Rodríguez y Marc Jiménez Buzzi, quienes vinieron a presentarnos «La constelación del perro: delicias y sinsabores de traducir a cuatro manos». Aunque tengo que confesar que era la primera vez que oía eso de «traducir a cuatro manos», gracias a estos grandes profesionales pude enterarme de los entresijos de esta forma de traducir y de la que os vengo a dar algunas pinceladas.

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Antes de hablar del proceso de traducción, los ponentes nos contaron cómo se conocieron y cómo surgió este proyecto que desarrollaron en conjunto. Aunque durante dicho proceso no se vieron nunca en persona y se sirvieron únicamente de los comentarios que se iban dejando en el procesador de textos para resolver las dudas que iban surgiendo, he de decir que tanto a mi como a otros asistentes nos parecieron una pareja de lo más compenetrada y así mismo lo manifestaron ellos: aunque confesaron que hubo momentos en los que se les hizo cuesta arriba el proceso de traducción debido a que cada uno tiene su manera de traducir (él, muy meticuloso, ella, más impulsiva), encajaron a la perfección gracias al acervo cultural de ambos, pues en lo que uno era menos ducho, el otro estaba más versado. Esta interesante combinación dio como resultado esta obra que apunto estuvo de ganar el Premio Esther Benítez.

Ellos mismos nos desvelaban que eso de traducir a cuatro manos tiene sus ventajas y sus inconvenientes: si estás solo durante el proceso traductor, con quien has de negociar es contigo mismo, por lo que tendemos a ser más inflexibles. Además, solemos habituarnos a nuestra forma de traducir y, en consecuencia, nos acomodamos a utilizar el mismo tipo de soluciones, lo cual puede repercutirnos negativamente de vez en cuando. Por el contrario, cuando hay otra persona involucrada en el proyecto se procura objetivar los problemas y en todo momento cuentas con una segunda opinión. Precisamente este intercambio de opiniones puede dar lugar a una experiencia muy enriquecedora por esta relación revisor-traductor que se mantiene con el compañero.

Tras estos apuntes sobre las «delicias y sinsabores de traducir a cuatro manos», Marc y Blanca nos hablaron brevemente sobre su metodología de trabajo: decidieron dividir la traducción en 10 páginas, las cuales se corregirían mutuamente y, mediante comentarios en las mismas, irían señalando aquellas frases o términos que no entendían, que no sonaban bien o problemas de otra índole. Esto daría lugar a debates titánicos para ponerse de acuerdo sobre ciertas cuestiones, por lo que se vieron obligados a hacer numerosas revisiones de la traducción que les llevaron incluso a encontrar incongruencias de las que el mismo autor de la novela ni se había percatado.

La ponencia se nos hizo muy amena, ya que a todos los asistentes nos proporcionaron unos fragmentos del libro con su versión original y su traducción y, además, nos pusieron un vídeo del autor leyendo algunos de esos fragmentos. Después de la lectura de cada uno de ellos nos explicaron qué clase de problemas surgieron a la hora de traducirlos y cómo lo solucionaron. Señalaron que el principal escollo fue el estilo de la novela debido a la ausencia de puntuación y de diálogos. Por otro lado, también destacaron aquellos problemas en lo que a terminología respecta, pues abundaba aquella relacionada con la aviación. Para poder documentarse debidamente, tuvieron que hacer búsquedas exhaustivas por la red y  ponerse en contacto con personas que entendieran del tema. Para la resolución de problemas de esta naturaleza también tuvieron la suerte de contar con la ayuda del propio autor, quien amablemente respondió las preguntas que le fueron formulando y que es un recurso del que los traductores, desgraciadamente, no siempre puede disponer.

Para terminar, entre risas nos confesaron que no se atrevieron a leer la obra una vez publicada y nos recomendaron no hacerlo para ahorrarnos un posible disgusto.

Para la mesa redonda contamos con Daniel Álvarez (Hoja de Lata), Antonio Ruíz (Ginger Appe Books&Films) y Jacobo Gómez (Miguel Gómez Ediciones), quienes comenzaron explicándonos su política de empresa y con qué tipo de publicaciones trabajan: mientras Hoja de Lata y Ginger Appe albergan títulos muy variados en su catálogo y procuran no encasillarse, Manuel Gómez Ediciones se centra exclusivamente en la publicación de poesía y ensayo.

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Como la mesa redonda estaba enfocada a la traducción, los ponentes nos hablaron sobre el papel que esta ocupa en su catálogo y cómo se decantan por un traductor u otro para llevarlas a cabo: nos transmitieron que solían acudir a antiguos alumnos del Máster Universitario en Traducción para el Mundo Editorial de la UMA, así como a la lista de ACE Traductores o también al boca a boca. Los tres editores coincidieron en que el envío de currículums es la forma menos segura de conseguir la traducción de una novela, mientras que el boca a boca se presenta como una de las maneras más convincentes a la hora de decantarse por un traductor. Ya sabéis.

Se habló también de algunos temas que suscitaron mucho debate, como el tipo de contrato que los editores ofrecen a los traductores y las tarifas. A colación de este tema, la moderadora de la mesa redonda, Silvia Moreno Parrado, nos recomendó un artículo publicado sobre las tarifas en Vasos Comunicantes, que para quien no lo sepa es la revista de traducción de ACE Traductores. Lamentablemente, no he podido encontrar dicho artículo, así que si alguien sabe de cuál se trata, puede animarse a dejarlo en un comentario.

Al finalizar la ponencia, los editores se diseminaron por la sala para que tuviéramos oportunidad de entablar con ellos conversación y así poder hacerles alguna propuesta de traducción que tuviéramos en mente. La verdad es que se mostraron receptivos e incluso nos animaron a contarles nuestras ideas, pues la novela de la que se iba hablar en  la siguiente ponencia, Almas rotas de Kazantzakis, cuya traducción corrió a cargo de Mario Domínguez Parra, vio la luz gracias a la propuesta que hizo el traductor a Ginger Appe. Como ya dije al principio del artículo, no pude asistir a la última ponencia, así que, desgraciadamente, no puedo contaros nada.

¡Hasta aquí la crónica del VIII Encuentro de traductores y editores!

Desde aquí también me gustaría agradecer a las editoriales el gesto que tuvieron al traer algunas de sus publicaciones y sortearlas entre el público, así como también a Blanca Rodríguez y Marc Jiménez, quienes tuvieron la amabilidad de traer consigo algunas copias de La constelación del perro y de Un largo camino a casa para sortearlas entre los asistentes.

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A propósito de esto de traducir a cuatro manos, os dejo un artículo de José Aníbal Campos que se publicó recientemente en El Trujamán y que os puede interesar:

  • Traducir en colaboración: una experiencia resbaladiza (1):  http://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/abril_17/26042017.htm 

Y para aquellos que queráis más información sobre las editoriales que se dieron cita, aquí os dejo sus páginas para que le echéis un vistazo:

 

 

LocJAM está buscando a gente como tú

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¡Hola a todos!

Tras un año sin actualizar, vuelvo por aquí para hablaros un poquito sobre algo que puede resultar interesante a todos los traductores que quieran dedicarse a la localización de videojuegos o que ya trabajen en este sector y quieran poner a prueba sus destrezas. Se trata de LocJAM, un concurso de localización de videojuegos que está pensado para todo aquel traductor, tanto principiante como profesional (podéis participar en una de las dos categorías), que quiera experimentar cómo se lleva a cabo la localización de un videojuego y quiera poner a prueba, ante todo, su creatividad. Todavía os quedan unos 5 días para presentar vuestra propuesta y demostrar vuestra valía como traductores, así que os animo a que le deis una oportunidad 🙂

Pero ¿qué es LocJAM?

LocJAM es un concurso sin ánimo de lucro que nació con el objetivo de promover la localización de videojuegos. El abanico de idiomas es bastante amplio, pues podéis traducir del inglés hacia el árabe, francés, alemán, italiano, japonés, portugués (de Portugal y Brasil), ruso y español (de España y de Latinoamérica). El premio es un diploma y el libro Legends of Localization. Os recomiendo que le echéis un vistazo al libro si os interesa todo este mundillo, ya que en él se ofrecen análisis de las decisiones de traducción que se tomaron en algunos videojuegos como Zelda y, además, viene acompañado de mucho material gráfico.

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Puede ser que el premio no sea gran cosa para muchos, en especial para los que se dedican a esto ya de forma profesional, pero lo importante aquí es participar (aunque suene muy trillado), ya que tendrás la oportunidad de adquirir más experiencia como (futuro)traductor profesional y, sobre todo, si aún estás en la carrera, es lo que más cerca estarás de recibir un encargo de traducción «real», lejos ya del ambiente académico propiamente dicho. En esta aventura, aunque puedes contar con la ayuda de tus amigos, estarás solo; serás el único que podrá tomar las decisiones de traducción que consideres oportunas y que estén en consonancia con lo que busca este mercado. El resultado dependerá de tu trabajo a nivel individual y no en grupo, a diferencia de como solemos trabajar en la universidad, por lo que es importante que el estudiante que todavía no ha visto mucho mundo se plantee participar en cosillas como estas.

Volviendo al concurso en sí, antes de presentar el de este año, me gustaría que hiciéramos un breve recorrido por la historia de LocJAM y los diferentes retos que han ido lanzando a los participantes estos años atrás:

El primer certamen se celebró allá por el año 2014. El videojuego que se eligió fue The Republia Times de Lucas Pope, un juego muy sencillito de código abierto que, además, contó con la ayuda de un programador para que fuese más fácil de localizar. Para ese entonces, yo aún no sabía que existían concursos de este tipo y no pude participar, pero hace cosa de un año me animé y estuve trasteándolo un poquito. Por lo que pude ver, es un juego muy simple que consiste en mantenerte leal al gobierno mientras tú, como editor jefe de un periódico, vas eligiendo las noticias que sean más beneficiosas para el país y que atraigan a más lectores. Luego tiene un leve giro argumental, pero el objetivo y mecanismo del juego consiste esencialmente en lo que he explicado más arriba.

Aquí os dejo una captura del juego para que veáis a qué se tuvieron que enfrentar los primeros participantes de LocJAM.

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La segunda edición consistió en localizar un videojuego llamado Grandpa. De este tengo poca información porque no lo he jugado, pero según lo que he podido leer en mi proceso de documentación, se trataba de una aventura gráfica cuyos protagonistas son Emi y su abuelo. El desarrollo de los acontecimientos dependen de ti, ya que el jugador es el encargado de tomar una serie de decisiones entre las opciones que le ofrecen y el final variará en función de lo que haya elegido.

La tercera edición se celebró el pasado abril y esta vez sí que pude participar, así que os ofrezco información de primera mano. Aunque sí que es cierto que considero que no estoy en la posición de dar consejos, pues no gané y desconozco qué le pareció al jurado mi propuesta, he de decir que disfruté mucho el proceso de traducción porque estaba en el tercer año de carrera y necesitaba un poco de motivación, hacer algo distinto. Y, aunque  me hacía muchísima ilusión localizar un videojuego, ese año me tuve que quedar con las ganas, pues el concurso dio un giro inesperado e incorporó algo innovador con respecto a años anteriores: el objetivo era traducir un juego de mesa (instrucciones, fichas y tablero incluidos) llamado The Hotel of Madness.

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No sé si el juego se basaba en El Resplandor, pero la verdad es que tenía algunos rasgos similares: la familia Torrent tiene que intentar salir indemne del hotel del cuidan y que está lleno de espectros o fantasmas y que pueden poseer a los personajes y, por tanto, matarlos.

Las instrucciones eran muy confusas en algunas ocasiones y eso hizo que me costara bastante llevar a cabo la traducción. Lo peor es que, cuando eso ocurre, solemos intentar pegarnos al texto y dejar la creatividad a un lado por miedo a que no sea una buena idea arriesgar tanto, lo cual es un craso error. Aunque no soy profesional, lo que sí puedo decir es que, tras haber asistido a muchas charlas de traducción y localización de videojuegos, creo que lo mejor en estos casos es ser claro, conciso y, ante todo, creativo.

Otro problema que plantea este tipo de traducciones, la de los juegos de mesa, es que debes de contar con alguien que esté dispuesto a probar el juego una vez esté traducido para hallar fácilmente aquellas partes en las que algo no ha quedado claro o, lo que es más importante, errores. En mi caso, esta fase me la tuve que saltar un poco a la torera y en el resultado final, quieras o no, se nota bastante.

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Y llegamos a otra edición de LocJAM, pero esta vez no era una edición como las anteriores, sino que por fin se organizó la primera edición para Japón: LocJAM JAPAN. El objetivo de los aspirantes era traducir un videojuego del japonés al inglés. Consciente de que el inglés no es mi lengua materna, hice lo que pude y me animé a localizar este juego en su totalidad, aunque finalmente decidí no subir mi propuesta por razones obvias.

Y ahora sí que sí… ¡Llegó LocJAM IV!

La verdad es que me decepcionó un poco descubrir que el juego que había que localizar era el mismo que el que se utilizó para la edición japonesa, puesto que ya había trabajado con él, pero siendo prácticos, no puedo negar que partes con cierta ventaja al estar ya familiarizado con él y, sobre todo, haberlo jugado en el idioma original te hace comprender mejor aquellas partes que en la versión inglesa no están muy claras. Como esta vez tengo la oportunidad de traducir a mi lengua materna, no me lo he pensado dos veces y ya estoy manos a la obra.

El juego, Ikinari Maou de Shintaro Ito, es un tanto curioso. Es una especie de aventura que solo tiene una «pantalla»: el personaje que controlas está en el nivel 1 y tu misión es derrotar a un enemigo del nivel 100 sin posibilidad de progresar en la aventura, es decir, no podrás subir de nivel (o lo que comúnmente se conoce como levear). Es como un rompecabezas que tendrás que lograr superar eligiendo la estrategia adecuada, pues es la única manera de derrotar a este poderoso enemigo. Contarás con la ayuda de algunos hechizos y otros objetos que no nombraré aquí, puesto que no quiero influir en las decisiones de traducción de ninguno de los participantes y, por supuesto, no puedo desvelar las mías 😉

En definitiva, que aunque queden muy poquitos días, os animo a participar a pesar de que podáis sentir que no estáis preparados o que no tenéis posibilidades de ganar, porque aquí lo que cuenta es participar y las ganas que uno le ponga para afrontar el reto. Además, si os sentís solos en esta aventura o inseguros, en la misma página del evento (donde figuran los links de descarga del pack de herramientas y otro tipo de información útil) se señalan las fechas y los lugares en los que se celebrarán eventos para hacer grupos de estudio  que están organizados por profesionales del sector que se han ofrecido de manera voluntaria para ayudar a todo aquel que quiera participar. Nunca he asistido a uno de esos grupos, pero por lo que he podido leer por ahí, los organizadores hacen muy buena labor y, aparte de hablar del mercado, de la profesión, de la gamificación y cosas que nos pueden interesar como traductores, también ofrecen consejos sobre cómo llevar a cabo la localización de este juego en concreto. Vaya, que quien decida acudir o ya lo haya hecho, sale reforzado y con las pilas cargadas.

Próximamente me gustaría hacer una entrada dedicada a explicar qué fases seguí para localizar este videojuego para así ordenar un poco las ideas (de vez en cuando viene bien hacer un análisis) e intercambiar opiniones con los demás lectores del blog si se animan.

La traducción del humor

¡Hola a todos!

Hoy os expongo un asunto al que no le presté mucha atención hasta que comencé a estudiar Traducción e Interpretación: la dificultad que entraña las adaptaciones culturales del doblaje y la traducción del humor.

Todos los días consumimos material audiovisual que se produce fuera de nuestras fronteras en los que, por regla general, suelen aparecer elementos humorísticos. Mucha gente no se para a pensar que la aparición de estos elementos humorísticos pueden traer más de un quebradero de cabeza al traductor, y simplemente disfrutan del producto final sin cuestionarse nada. Pero si te dedicas a la traducción o eres amante del cine, seguro que has reparado en esta cuestión y te habrás preguntado muchas cosas acerca del proceso de la traducción o las estrategias que se usan en la traducción audiovisual. En la entrada de hoy, voy a hablaros de la adaptación y sobre qué otras estrategias se han seguido a la hora de traducir el humor en películas.

Por la década de 1980 y 1990, series como El Príncipe de Bel Air, Cosas de casa y Cosas de gemelas tuvieron un éxito considerable. Esto llevó, lógicamente, a que surgiera la necesidad imperante de traducir dicho material a los idiomas pertinentes para que todos los que no hablaran inglés pudieran disfrutar de esas series y se hicieran eco del éxito de las mismas. Pero una cosa que llama mucho la atención de aquella época, al menos en el caso del doblaje español, es que era muy frecuente que en esas series los protagonistas hablaran con acento andaluz, imitaran (según la ocasión) a personajes famosos que solo eran conocidos aquí en España o que hicieran referencia a costumbres españolas. Esto se debe a que se adaptó el humor.

Todo estudiante de traducción conocerá (o debería conocer) los diferentes procedimientos de traducción que existen. En este caso, nos vamos a centrar en la adaptación o naturalización, que es la estrategia que se usó con más frecuencia en este tipo de series.

La adaptación podría definirse como «el procedimiento según el cual el mismo mensaje se expresa con una situación equivalente» (G. Vázquez-Ayora). Es decir, los elementos culturales que aparecen en el texto original son reemplazados por un equivalente en la lengua de destino con el fin de que los receptores puedan entender mejor algo que puede verse afectado por la brecha cultural existente entre dos lenguas. Aunque utilizar esta estrategia puede ser un gran acierto en ciertas ocasiones, por ejemplo en la poesía o en la publicidad, otras veces el uso de la misma nos puede resultar una elección un tanto confusa.

Cuando hablamos de humor y de adaptación en el doblaje, seguramente a más de uno el ejemplo que se le viene primero a la cabeza es el de la serie El Príncipe de Bel Air. En esta serie podemos ver cómo la adaptación estaba presente cada vez que se hacía alguna referencia cultural, se gastaba alguna broma o algún elemento cómico hacía acto de presencia.

Por poner solo unos ejemplos, en uno de los episodios en los que Will se refiere a Oprah Winfrey, en España pudimos oír el nombre de María Teresa Campos. También hemos visto a Will Smith imitando a Chiquito de la Calzada, cantar canciones de Los Manolos, citar a Camilo José Cela cuando en la versión original se citaba al rapero LL Cool J., hablar con acento andaluz e incluso emplear el término «pisha». ¿No me digáis que no os acordáis? Aquí tenéis la prueba 🙂 :

Aunque hoy en día esto nos resultaría muy extraño escucharlo en las películas de estreno o en series producidas en los últimos años, El Príncipe de Bel Air no fue la única serie que utilizó la adaptación principalmente como estrategia para traducir el humor; existen otras muchas series que optaron por hacer lo mismo. Por ejemplo, en Cosas de casa, el joven Steve Urkel también imitaba a Chiquito de la Calzada. No se queda atrás Sabrina, cosas de brujas, en la que no era extraño escuchar a Salem, el gato de la protagonista, hablar sobre personajes del corazón que solo eran conocidos en nuestro país o hacer referencia a platos típicos españoles. En Will & Grace, los protagonistas veían El programa de Ana Rosa.

Pero no siempre a la hora de traducir elementos culturales se elige la misma técnica. Este es el caso de la película Bienvenidos al Norte,  una película francesa en la que se ve un choque de culturas dentro de un mismo país. El protagonista, tras hacer trampa para que lo destinen a algún lugar cerca del Mediterráneo, termina sancionado y en el norte del país, conviviendo con gente con una cultura que le resulta cuanto menos, ajena. Esto implica que no sólo lo que se dice es humor, sino también el cómo se dice: el acento es un elemento crucial para contribuir a que se creen situaciones peculiares y graciosas. En el doblaje español, en vez de elegir la adaptación o naturalización, se optó por utilizar lo que podríamos denominar un español artificial. Es decir, en vez de utilizar dialectos ya existentes en España, como pudieran ser el andaluz y el catalán y jugar con la adaptación en este sentido, se quiso crear un acento parecido al que se empleaba en la versión original. Aunque no sea un acento que exista para los hispanohablantes, tampoco resulta algo tan «artificial» que impida disfrutar de la película.

Para aquellos que sepan francés o que estén interesados y quieran más información sobre los problemas de traducción de esta película y cómo se han solucionado, os recomiendo este artículo de TRANS: Revista de Traductología.

Otra película con un argumento similar, pero esta vez española, es la que ha sido hasta la fecha la más taquillera de nuestro país: Ocho Apellidos Vascos. La película cuenta con una versión subtitulada al inglés a la que se decidió llamar Spanish Affaire. Aunque es un título simple y que para el público inglés puede resumir, en líneas generales, la trama de la película, la innovación ha brillado por su ausencia: ya contamos con un Spanish Affaire del año 1957, pero esta tenía a Carmen Sevilla como protagonista.

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Seguro que no ha sido una tarea fácil subtitular Ocho apellidos vascos al inglés. El público inglés seguramente no conoce, en su gran mayoría, las diferencias culturales que existen entre el País Vasco y Andalucía, ni tampoco conocerán los estereotipos por los que son conocidos los vascos y andaluces ni las referencias culturales o políticas que aparecen a lo largo de la película. Como vemos, el traductor se enfrenta a un gran reto: que no se pierda el humor pese a que los elementos culturales puedan resultar extraños para el público al que va dirigido.

Ante la dificultad que supone que en la película aparezcan dos idiomas, el euskera y el castellano, el equipo de traducción inglesa ha optado por dejar las frases en euskera cada vez que este aparecía, confiando en que la persona que lo esté viendo será capaz de deducir por el contexto el significado de los términos. Es cierto que los españoles conocemos más términos de esta lengua que el público inglés, pero afortunadamente en la película, al tratarse de la experiencia de un andaluz en el País Vasco que no habla euskera, por el contexto se puede deducir el significado de la mayoría de las palabras.

El euskera lo han dejado igual. Pero ¿y el andaluz? Hay algunos elementos que aparecen traducidos y otros han optado por eliminarlos directamente. Quizá en este caso ha sido más difícil traducir algunas cosas, sobre todo porque en la película son los andaluces los que más referencia culturales hacen y juegos de palabras. Por ejemplo, aunque «mi arma» se tradujo como my love, hay diminutivos como «illo» que se han suprimido en vez de intentar buscar un equivalente basado en algún dialecto. Otro ejemplo sería cuando en la película se hace referencia a Bertín Osborne. En inglés en vez de mencionar a Bertín, se ha optado por mencionar a Julio Iglesias, que tiene casi la misma fama de mujeriego y es más conocido fuera de nuestras fronteras.

Aquí os dejo un ejemplo de cómo se han solventado algunos problemas de traducción que han aparecido en Ocho apellidos vascos en los que intervienen elementos culturales:

Versión original:

-Está tía está buscando piso piloto en Sevilla.

-¿No será piso franco?

-¡No hables de Franco, que se enervan!

Versión subtitulada al inglés;

-I bet she’s looking for a “show house” in Seville.

– Don’t you mean a “safe house”?

– Not with her in it!

A la luz de lo que hemos visto, más de uno os preguntaréis qué les pasaba por la cabeza a los traductores de esas series para poner a un afroamericano hablar andaluz o a un gato a hablar de Carmina Ordóñez. En su defensa tengo que decir que probablemente cumplieran órdenes. Por lo general, el traductor no es quien tiene la última palabra. Vaya, que hasta puede toparse con sorpresas de última hora y ver cómo han modificado partes de su trabajo sin haberle siquiera consultado. La realidad, por mucho que le duela al traductor, es que otras personas ajenas al proceso de traducción son los que establecen qué tipo de enfoque quieren dar a la serie o a la película en cuestión, y casi siempre esas decisiones están influenciadas por cuestiones de marketing. Así que al traductor le toca trabajar, aunque no siempre, bajo unas directrices muy definidas.

A  la hora de hablar de la adaptación del humor, hay opiniones de todo tipo. Hay quienes piensan que buscar un equivalente en español es la mejor opción, pues permite a espectadores de todo tipo y edad entender el humor. Por el contrario, hay quienes consideran que el uso de la adaptación en cada broma que aparece, pone en entredicho la inteligencia del espectador, el cual puede deducir muchas cosas por el contexto o simplemente puede buscarlo por su cuenta si tanto interés le suscita quien es ese rapero, esa presentadora o qué acento se habla en tal parte de ese país. También hay quienes opinan que ni una cosa ni la otra; no hace falta adaptarlo todo ni tampoco dejarlo tal cual. En este último caso, se aduce que lo más sensato sería utilizar una figura internacional que el público español pueda reconocer fácilmente. Por ejemplo, en vez de utilizar a Chiquito de la Calzada e imitarlo, decantarse por personajes como  Rocky o de Vito Corleone, pues estos tienen un acento y un tono de voz muy característicos cuya imitación podría reconocer cualquier español de a pie.

Y vosotros, ¿qué opináis?


Si queréis saber más, también podéis consultar los siguientes enlaces: 

 

Bienvenidos a Loading Translations

¡Hola a todos!

Intentaré presentarme de forma breve y concisa: me llamo Alba Anoria y soy estudiante de Traducción e Interpretación en la UMA. Mis lenguas de trabajo son el inglés y el alemán, pero adoro el japonés y el ruso desde que tengo uso de razón. Estudié alemán en una academia desde que empecé el instituto hasta terminar bachillerato, y japonés de forma autodidacta desde los 15 años hasta día de hoy. ¿El ruso? Mi cariño por este idioma empezó cuando tenía 8 años y todavía no se ha ido. Eso sí, confieso que tengo que trabajarlo muchísimo. Esto es lo bonito de ser traductor; siempre hay algo que mejorar o algo que descubrir.

Tras este breve resumen, confirmo vuestras sospechas: esto es un blog de traducción. Sé que la red está plagada de ellos, que a estas alturas es difícil contar cosas nuevas de las que no se hayan hablado ya y que no siempre sale bien esto de ponerse a escribir un blog. Pero oye, sentía que era algo que tenía que hacer tarde o temprano. Desde que mis compañeros y yo empezamos la carrera, los profesores nos han dicho por activa y por pasiva que si queremos tener visibilidad en el mundo de la traducción, escribir un blog es una excelente idea (sin olvidar la presencia en las redes sociales). Para qué negarlo, todos queremos que nos conozcan profesionalmente, pero mi propósito no es ese. Si queréis que os sea sincera, no he comenzado a escribir este blog con el propósito de conseguir que me lluevan ofertas de trabajo, ni de ganarme un estatus en este mundillo. Las ganas de aprender y mejorar son las que me han traído hasta aquí. Sin embargo, tengo que confesar que le tengo un profundo respeto a este proyecto; aunque no lo parezca, escribir un blog conlleva ciertas responsabilidades. El hecho de que sea algo público que puede leer cualquiera, no es un asunto que se pueda tomar a la ligera. La gente busca encontrar información útil  y conocer otros puntos de vista, así que hay que hacer todo lo posible para poder ofrecerles algo de calidad,  y eso se consigue intentando superarte a ti mismo.Y a eso he venido yo, a intentar superarme a mi misma. Así que espero que todo este berenjenal en el que me he metido me ayude a crecer profesionalmente, a perderle la vergüenza a opinar, a experimentar y espero que me ayude a perder el miedo a escribir.

Como he dicho más arriba, existen muchísimos blogs con bastante relevancia en la red que tienen como tema central la traducción y que contienen artículos muy buenos , pero la verdad es que no todas las personas viven la carrera y la profesión de la misma forma; cada persona es un mundo. Por eso estoy aquí, escribiendo un blog. Quién sabe si con esto puedo resolver las dudas existenciales de alguien o si le estoy dando ese empujón que le faltaba para lograr eso que estaba persiguiendo.

En definitiva, intentaré manteneros informados sobre temas de actualidad relacionados con el mundo de la traducción, crear debates, dar mi opinión y compartir mis experiencias en este mundillo. Aún no tengo claro el enfoque que quiero darle al blog, pero lo que sí tengo claro es que me atrae mucho la localización de videojuegos, la traducción jurídica y la traducción turística. ¿En qué me quiero especializar o en qué me gustaría trabajar en el futuro? Ni idea. Espero que lo descubramos juntos.

¡Gracias por leerme!

Alba Anoria